2010
09.24

‘Fumeque’ approaching


Fumeque es una palabra Canaria usada para designar ese viento de marejada con poca visibilidad. Es una palabra que suelo usar mucho con mis amigos, y que en gran parte describe la situación que percibo. 🙁

Estos no han sido días muy halagüeños para mí. Tanto en lo profesional (que he hecho una jugada arriesgada cuyo resultado aún no me termina de convencer), como en lo personal: hace nada he cumplido ya 38 años, una edad con la que ni siquiera me puedo imaginar… Veo el futuro ante mí, y es para llorar. Podría extenderme hasta la saciedad hablando de la crisis, que parece que ahora tiene la culpa de todo lo que nos pasa, en vez de los culpables de la misma (los varones, según algunos, los banqueros según otros…). Pero no es eso lo que más me entristece.

Lo que más me duele es ver a una juventud adormecida. Una juventud muerta. Una juventud mansa que poco menos que desprecia los derechos por los que sus padres y abuelos llegaron incluso a derramar sangre. 🙁

La gente, dormida, se agilipolla viendo fútbol (como si haber ganado el mundial no fuera suficiente), navegando en la superficialidad 2.0 o viendo telebasura, que no es más que un reflejo cultural de nuestra sociedad. Que los miembros de esa mayoritaria escoria se abandonen a sí mismos es algo de esperar, pero que además no luchen por los derechos (laborales, civiles y constitucionales) de sus propios hijos me parece demencial y de malos padres.

No me vengan ahora con el cuento de “cuanto quiero a mis niños”, si los utilizas para evadirte de la realidad. Los hijos no son solo unas mascotas o peluches con los que pasar un buen rato y olvidarte de otros problemas. Son una responsabilidad.

Sí algún día tú hijo te pregunta cómo llegaron las cosas a ser como son, tienes que responderle con la verdad: “Porque pasé y no moví un dedo”.

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