2010
04.04

O de por qué no se emprende en España

Los proyectos empresariales, llamados también start-ups o empresas semilla, se las ven y se las desean para ver la luz en nuestro país. Mucho se ha hablado de que en España no hay espíritu emprendedor y otras gilipolleces (yo mismo, aunque ahora no tengo nada montado, tengo espíritu emprendedor), y que los españoles no queremos correr riesgos.

Yo diría más bien que esa sería una de las causas, pero que hay otras mucho más simples. España no es como los otros países, eso lo tenemos todos claro, pero no sólo en lo económico, político o cultural, sino en la corrupción, las trabas sociales, el obstruccionismo burocrático o el analfabetismo tecnológico de su clase política. Algunas webs tienen clasificaciones de países según la facilidad de apertura de negocio y España, como es de imaginar, no sale bien parada. España queda por debajo de Perú, Nigeria, Líbano o Zimbawe (también habría que ver los criterios utilizados).

¿Y qué es lo que dificulta tanto emprender en España? Vamos por partes (como las integrales en cálculo matemático):

  • La Crisis.- La pongo la primera, pero creo que es la menos importante de todas. Crisis también significa oportunidad (y no sólo en el idioma chino, también en nuestra sociedad): mucha gente ha logrado hacer negocio en tiempos de crisis. No obstante, sí, es un factor a tener en cuenta.
  • Monopolio.- A nadie se le escapó en su momento las declaraciones del Sr. Alierta donde decía que “las redes son suyas”, y que las ganancias que estaban obteniendo las empresas con buscadores como Google (¿qué pasa con Microsoft y las demás? Ah, sí: que Google está ganando mucho dinero, y se trata de quitárselo por la cara: ahí España si que tiene tradición) iban a gravarse con un impuesto o peaje de uso de las redes, como si esas empresas no pagaran por ellas en sus países de origen a sus respectivos proveedores de red.
    Sin embargo, pasó desapercibida otra frase, la del fenómeno ese del garaje. Ahí a lo que se estaba refiriendo es a los emprendedores que comienzan desde sus casas. Tradicionalmente, telefónica ha limitado e impedido la creación de startups de garage. Una primera medida es limitar la velocidad de subida. Sí, una excusa es técnica, la otra excusa el abuso del P2P, pero lo cierto es que eso también limita la subida de vídeos a youtube, el envío de documentos pesados y sobre todo, la creación desde casa de cualquier servicio que puedas dar desde tu PC. España tiene ya menos ancho de banda de subida que Portugal, y la brecha digital se amplía. Para que te hagas una idea, en su momento, Terra-Telefónica bloqueaba el puerto SMTP (TCP 25) de tu conexión ADSL para evitar que dieras servicio de correo desde tu casa (y compitieras con ellos). Con cosas así da igual lo genial que sea tu idea, tendrás que pagarte un servidor remotamente y alojarlo en una empresa y fiarte de ella. Google nunca habría nacido bajo estas condiciones, tenlo por seguro. En definitiva, los proyectos de empresas tecnológicas están atadas de pies y manos a la hora de emprender: tienen que usar una infraestructura que en su momento fue pública (pagada por todos los españoles) y que se privatizó durante la primera legislatura de Jose M. Aznar. Ahora el Sr. Alierta dice que esta red “es suya” (legalmente lo es) y puede hacerte lo que le dé la gana.
  • La inversion inicial.- Si has intentado emprender alguna vez sabrás que el capital social inicial (un dinero o bienes que tienes que tener a la hora de constituir tu empresa) es de 3.000 € (medio millón de las antiguas pesetas). Evidentemente, si quieres emprender por primera vez, va a ser difícil que tengas ese dinero. En otros países, como Reino Unido, la inversión inicial en capital social es cero. Ello facilita mucho la creación de empresas, como podrás imaginar. No significa que no tengas que hacer una inversión inicial -por ejemplo, de material informático- sino que es más fácil hacerla. De hecho, uno de los trucos (si, en España todo es a base de trucos), es declarar esos bienes -el propio material invertido- como parte del capital social. Sin embargo, nuevamente, eso representa más trabas: las burocráticas.
  • Carga impositiva alta.- Esto es, los altos impuestos que pagas con un proyecto de emprendedor. No me malinterpreten: soy el primero que quiero que las empresas paguen sus impuestos, pero no es lo mismo que lo haga las tan cacareadas Google o Microsoft, a que lo haga un proyecto de empresa que no verá beneficios inicialmente o hasta dentro de un año. Un proyecto es eso, un proyecto, no una empresa consolidada. Pese a ello, sólo como autónomo (suponiendo que no quieras constituir una empresa) supone pagar una media de 300€ al mes, aunque no ganes nada en ese periodo. Otros países, como Irlanda, tienen programas especiales para proyectos empresariales, que permiten retrasar el pago de impuestos hasta que la empresa esté consolidada.
    Creo que los impuestos para proyectos empresariales deberían ir acorde a las ganancias (sí, puede haber evasión de impuestos y economía sumergida, pero es que esto ya sucede igualmente con la normativa actual).
  • Trabas burocráticas.- Ya las mencioné anteriormente. Lo de que España es un país de letras creo que es algo más que un simple dicho. No sé si alguien ha intentado alguna vez conseguir una subvención. Precisamente, para que tu negocio no vaya a la quiebra en los primeros meses (normalmente, dada la gran inversión inicial de capital, material e impuestos es difícil que sea rentable) lo normal es acudir a buscar financiación a instituciones como el ICO. Pues bien, en algunos casos, la financiación puede tardar más de una año en llegar tras largos recorridos burocráticos. El tiempo y esfuerzo requeridos para pedir un crédito de 2500€ por ejemplo, no compensan, ya que cuando se concede dicho crédito el plazo de pago para el emprendedor ya habrá expirado (pudiendo sufrir incluso un embargo). Pero no es sólo el tiempo que tardan, sino el tiempo invertido por el emprendedor en documentación, tasas, desplazamientos y tiempo perdido que no dedica a la empresa. Muchas veces esos gastos superan al crédito pedido. En la sociedad actual (y más en las empresas tecnológicas), las cosas suceden en días, a lo sumo una semana. Un mes es una eternidad.
  • Corrupción.- Esto es más complicado. Aquí se trata de que si tu idea es buena, tendrá competencia desleal desde dentro de la clase política: algún familiar, amigo, etc. de algún político, podría sacar (y esto sucede) una empresa con idéntico servicio al tuyo, que se lleve todas las subvenciones y concursos que vayan saliendo en las administraciones públicas. Tu empresa no podrá competir con eso. Está relacionado con el alto índice de nepotismo (enchufismo y endogamia) que hay en España. Lo más triste es que generalmente esa otra empresa suele estar capitaneada por personas con escaso nivel y cualificación en la tarea que emprenden. Los emprendedores si suelen tenerla porque su labor también es vocacional, y eso, a la larga, redunda siempre en mayor competitividad de cara al exterior.
  • Contactos.- Está relacionado con todas las anteriores. Si realmente quieres que tu empresa cuaje, necesitas tener una red social de contactos. Pero no hablo de Facebook o de Twitter (eso funciona bien fuera, aquí lo dudo). Hablo de tener contactos con banqueros, presidentes, políticos o presidentes de telefónica. Martin Varsavsky, Enrique Dans y demás son emprendedores, pero ellos tienen unos contactos, caché y corbata que tu no tienes. Sus proyectos, por muy alocados que sean serán escuchados por más inversores que los tuyos y les costará mucho menos esfuerzo.
  • Cancamusa y ruido.- Es indudable que para que tu proyecto cuaje, tienes que saberlo vender. Eso lo saben muchos vendedores de humo (también conocido como cancamusa o vaporware), que se aprovechan del analfabetismo tecnológico en la sociedad española para buscar inversores incautos. Desgraciadamente, en la sociedad de la información, la gente que tenemos el conocimiento no somos tan buenos vendedores. Eso significa que una buena idea puede morir y no llegar siquiera a ver la luz, ante el ruido incesante de falsos avances en la innovación que se anuncian todo los días en las redes sociales e internet: en algunos casos, se llama “innovación” a cambiar la interfaz de una web. Eso sucede porque la gente que está en primera página (o en la cresta de la ola digital) no siempre tiene el conocimiento ni nada concreto que vender. Están ahí por si suena la campana.
    Si eres inversor, te aconsejo que busques a gente que demuestre que tiene el conocimiento (vivimos en la sociedad de la información), ya que ellos son el valor de tu empresa y evites a los charlatanes que aparecen continuamente en primera página. Hay mucho “dinamizador de la innovación de la sinergia digital integrada” (un rollo sin sentido que se dice para despistar) y cosas así, pero como podrás ver luego eso no se traduce en nada concreto. No tienen valor añadido, son sólo vaguedades. Los que tenemos el conocimiento (sí, me incluyo) no decimos esas tonterías, sino cosas muy concretas. No exponemos sueños solamente: también exponemos hechos.

Así que dado lo expuesto arriba, un tío normal y corriente, un currito con capacidad emprendedora (e ideas en la cabeza) como tú o como yo lo tendrá muy difícil aunque su idea fuera buena y rentable. No se trata de que no tengamos espíritu emprendedor, sino de que lo están ahogando.

¿Se te ocurren otras causas? Te animo a que pongas las tuyas.

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